La 4ª Revolución Industrial en Educación

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04 Abr La 4ª Revolución Industrial en Educación

La 4ª Revolución Industrial ya está aquí. El sector de la enseñanza se encuentra en el punto de mira y las expectativas educativas de la sociedad son cada vez mayores. ¿Cómo afectará este tsunami educativo a nuestros colegios?

La última revolución industrial, que se inició en la segunda mitad del siglo XVIII en el Reino Unido y se extendió unas décadas después a gran parte de Europa occidental y Norteamérica, trajo consigo el actual modelo de enseñanza alemán de “colegios fábrica”. La inmensa mayoría de sistemas educativos están basados en las materias (asignaturas). Profesores, directores, editoriales, e incluso padres, hemos contribuido a que este modelo siga vigente, pero son también los encargados de liderar el cambio de modelo en los próximos años.

Otro factor clave al que tendremos que hacer frente es un descenso de la población paulatino en los países desarrollados. Según datos de oficiales, en los últimos siete años España ha sufrido un descenso de la natalidad del 20%. En 2008 el índice de la natalidad en nuestro país alcanzó los 519.779, mientras que en 2015, bajamos hasta 419.109. Los pronósticos para el futuro son todavía más pesimistas. Se estima que en 2028 la natalidad caiga otro 25% hasta 314.331 niños.

Por si fuera poco, la edad media de la maternidad se retrasará sustancialmente en los próximos años. En 2002 la media se situaba entre los 30-31 años. En 2063 se espera que la media se situé en torno a los 37-38 años. Este cambio, que está alineado con el incremento de la esperanza de vida, será especialmente significativo para el sector de la enseñanza en España.

Según un artículo publicado en eldiario.es, el 57% de los empleos de los países de la OCDE pueden ser robotizados en las próximas dos décadas. Numerosos expertos han comentado recientemente las implicaciones que tendrá esta revolución (digital) en el sector de la enseñanza. Todos coinciden en que hay cuatro pilares a los que tendremos que atender para no quedarnos atrás: digitalización, personalización, gestión del talento (velocidad para aprender y desaprender) y aprendizaje de competencias humanas (creatividad, innovación, emprendimiento, inteligencia emocional, trabajo en equipo…). Los colegios, como unidades básicas del sistema que contribuyen al bienestar colectivo del futuro, tenemos la obligación de transformar nuestros proyectos educativos para asegurar a nuestros alumnos un futuro con más oportunidades.

La revista Forbes propone tres estrategias para conseguir entrar con fuerza en esta nueva era. En primer lugar, desarrollo de nuevas habilidades. El Foro Económico Mundial propone como habilidades clave la resolución de problemas complejos, la capacidad de pensamiento crítico y la creatividad. En segundo lugar, apostar por la digitalización del centro a todos los niveles. Es importante realizar una inversión para garantizar un acceso a internet adecuado, facilitar en la medida de lo posible que todos tengan dispositivo u ordenador propio, y apostar por nuevos robots y herramientas que ayuden al desarrollo de competencias STEM. Y tercero, desarrollar una cultura tecnológica. Esto pasa por ofrecer a los profesores formación y coaching con el objetivo de desarrollar su competencia digital, por un lado, y de despertar su espíritu innovado, por otro. Tan importante es que sepan cómo hacer lecciones y proyectos más tecnológicos, como motivar un espíritu de mejora constante.

Este “salto de fe” tecnológico lo tienen que dar los equipos directivos de los colegios. Si su visión no evoluciona el colegio se quedará atrás. Para lograrlo, es esencial que estos equipos sean más heterogéneos tanto en perfiles, como en edades. Si queremos entender a las nuevas generaciones de padres (y a sus hijos), tenemos que introducir personas jóvenes en la gerencia del centro. El asesoramiento externo por parte de especialistas en pedagogía y tecnología es también esencial para avanzar de forma rápida y segura.

La 4ª Revolución Industrial ya es una realidad. La diferenciación tecnológica a dejado de ser un elemento diferenciador para convertirse en un requisito del sector (cómo ocurrió con el inglés hace una década). Las nuevas generaciones de padres son digitales, trabajan con tecnologías cada vez más innovadoras y tienen expectativas educativas muy diferentes a las de sus padres. Como agente de cambio social, es una nuestra responsabilidad adaptarnos al cambio. Como negocio, tenemos la obligación de digitalizarnos si queremos seguir a flote…